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13.06.2011 • 11:17 — Por  [Discos, Música, Reseñas ]

silkworm-firewaterAguardiente. Estoy tratando de dejar de fumar, tiempo después tendré que dejar de beber, pero ahora me toca hablar de una de las bandas más inadvertidas de los 90. Después de girar por los Estados Unidos con bandas como Shellac, Jessamine o Chavez, Silkworm pierden a Joel R. Phelps inmerso en otros proyectos musicales y fichan en 1995 por Matador Records. Comienzan a grabar su cuarto álbum de estudio. El álbum consta de 16 canciones cortas y llenas de significado. Encontramos trallazos como “Wet Firecracker”, himnos como “Quicksand” o “Nerves” y también un montón de historias tranquilas cargadas de una lírica natural de palabras ajustadas, siendo el resultado nada verboso a pesar de la locuaz cantidad de letras cantadas. El sonido llevaría la firma inconfundible de Steve Albini, ingeniero que les captó y dejó hacer durante toda su carrera. ¿Influencias? Sus amigos. ¿Sonidos afines? Quizá algo entre Jawbreaker y Mission Of Burma.

El conjunto suena como un motor de tres cilindros (guitarra, bajo y batería) perfectamente engrasado y lubricado por una voz del justo caballaje. Tracción a los cuatro puntos cardinales, de donde han salido, contando lo mundano y rematando con sentido del humor. Todo ello ajustado casi siempre a los cuatro tiempos del rock. Como gasolina para humildes jornaleros es el aguardiente, “Firewater” es para mis oídos el tipo de combustible que nunca se convierte en humo, el rock de actitud punk salído de lo común y cotidiano.

Mediante la Strato de Andy Cohen y el bajo Travis Bean (hecho de aluminio) de Tim Midgett, comprobamos y envidiamos el increible sustain natural de las trazas, como también la sencillez y efectividad de los riffs tocados. La batería siempre en su sitio, al servicio de la canción, no sin bordar ni firmar el desarrollo de los temas con una buena caligrafía. Precisamente la banda fué disuelta en 2005 tras la muerte de su batería Michael Dahlquist, víctima colateral del intento de suicidio al volante de la exmodelo Jeanette Sliwinski, que al parecer está libre después de aquello.

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