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14.06.2011 • 19:09 — Por  [Discos, Música, Reseñas ]

six-organs-asleep“The New Age people call it Folk; the Folk people call it New Age, but it is really neither. It’s transitional. The style is derived from the country blues and string band music of the ’20s and ’30s, however much of the music is contemporary.”

– John Fahey sobre el Primitivismo Americano.

Ahora el mismo dilema, solo que lo llaman avant-folk. No sé qué tiene esto de vanguardia. Amigos, lo que ayer era vanguardia hoy es retaguardia y mañana será muerto por la flecha del destino, siempre impregnada en un veneno amnésico.

Quizá el estilo sí era vanguardia cuando John Fahey se inventó la muerte de Blind Joe en el 59, Robbie Basho pensó en futuros himnos de pueblos orientales con el “The Seal of the Blue Lotus” en el 65 o un Leo Kottke pre tendinitis nos sorprendió y ganó a través de su martilleante estilo con “6 and 12 string guitar” en el 69, todos ellos publicados por un sello cuyas ediciones podrían ser la banda sonora de La Biblia y otros compendios religiosos: Takoma Records.

Sabemos que Drag City acogió a un Fahey vagabundo, ya sin propiedad sobre su sello, sin ex-mujeres, ni dinero más que para sobrevivir y editó la última parte de sus obras que son dos libros titulados “How Bluegrass Destroyed My Life” y “Vampire Vultures”, difíciles de encontrar distribuidos en este país. Drag City siempre ha editado joyas, el nuevo de Six Organs of Admittance es una más. Ben Chasny no es un mero seguidor de todo aquello, es alguien que sigue escribiendo y añadiendo páginas a la historia de aquella música, de ésta música Primitivista.

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13.06.2011 • 15:50 — Por  [Discos, Música, Reseñas ]

lardroomDespués del aclamado álbum “Vegas Throat” y el “Gimmick”, ambos bajo implícita impronta de American Recordings (propiedad del productor Rick Rubin), la banda neoyorquina siguió entregando más canciones, esta vez 5 breves temas que dan forma al EP titulado Lardroom.

Barkmarket lo formaban el bajista John Nowlin, un batería que se hacía llamar “Rock Savage” y el guitarrista y cantante Dave Sardy. Lardroom fue grabado en directo durante solo dos días, 5 y 6 de Febrero de 1994 en los estudios BPM de Nueva York.

La banda dejó de publicar nuevos temas en 1996 poniendo punto y final con el álbum “L. Ron”, lo suficientemente bueno para que un montón de gente les echemos de menos. Entonces Dave Sardy empezó a dedicarse por completo a la producción musical, mezclando discos como el “Aftertaste” (1997) de Helmet o el último de Autolux entre otros.

Un disco hipercalórico a base de guitarras gordas, golpes pesados y bajos con sobrepeso.

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13.06.2011 • 11:17 — Por  [Discos, Música, Reseñas ]

silkworm-firewaterAguardiente. Estoy tratando de dejar de fumar, tiempo después tendré que dejar de beber, pero ahora me toca hablar de una de las bandas más inadvertidas de los 90. Después de girar por los Estados Unidos con bandas como Shellac, Jessamine o Chavez, Silkworm pierden a Joel R. Phelps inmerso en otros proyectos musicales y fichan en 1995 por Matador Records. Comienzan a grabar su cuarto álbum de estudio. El álbum consta de 16 canciones cortas y llenas de significado. Encontramos trallazos como “Wet Firecracker”, himnos como “Quicksand” o “Nerves” y también un montón de historias tranquilas cargadas de una lírica natural de palabras ajustadas, siendo el resultado nada verboso a pesar de la locuaz cantidad de letras cantadas. El sonido llevaría la firma inconfundible de Steve Albini, ingeniero que les captó y dejó hacer durante toda su carrera. ¿Influencias? Sus amigos. ¿Sonidos afines? Quizá algo entre Jawbreaker y Mission Of Burma.

El conjunto suena como un motor de tres cilindros (guitarra, bajo y batería) perfectamente engrasado y lubricado por una voz del justo caballaje. Tracción a los cuatro puntos cardinales, de donde han salido, contando lo mundano y rematando con sentido del humor. Todo ello ajustado casi siempre a los cuatro tiempos del rock. Como gasolina para humildes jornaleros es el aguardiente, “Firewater” es para mis oídos el tipo de combustible que nunca se convierte en humo, el rock de actitud punk salído de lo común y cotidiano.

Mediante la Strato de Andy Cohen y el bajo Travis Bean (hecho de aluminio) de Tim Midgett, comprobamos y envidiamos el increible sustain natural de las trazas, como también la sencillez y efectividad de los riffs tocados. La batería siempre en su sitio, al servicio de la canción, no sin bordar ni firmar el desarrollo de los temas con una buena caligrafía. Precisamente la banda fué disuelta en 2005 tras la muerte de su batería Michael Dahlquist, víctima colateral del intento de suicidio al volante de la exmodelo Jeanette Sliwinski, que al parecer está libre después de aquello.

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12.06.2011 • 15:17 — Por  [Discos, Música, Reseñas ]

the-clean-vehiclePieza estructural de una escena neocelandesa de pintoresco nombre; “Kiwi Pop”, The Clean fué la banda que enseñó desde su isla, la playa a toda una generación de músicos de diferentes continentes. Poniendo dos ejemplos como dos soles: Guided By Voices y Yo La Tengo. Cómo el post-punk del amor y del humor inspiró las actitudes “indies”, es decir, la victoria de los humildes y la derrota las pretensiones mundanas de indómitos egos cualesquiera, de actitudes zombies y las tan de moda motivaciones puramente económicas.

 

Formados a finales de la década de los 70, durante los 80 el sello Flying Nun les edita varios EPs y directos, pero no es hasta el año 1989 cuando graban su primer LP en Londres, que en 1990 vea la luz con el título “Vehicle”. Graban con uno de los mejores ingenieros de sonido de la época, Alan Moulder, conocido por registrar también álbumes significativos de los JAMC, My Bloody Valentine, NIN, Smashing Pumpkins, The Cure o U2, “Vehicle” es también un album muy significativo a pesar de ser desconocido, es un discazo de pop lúdico y festivo, sicodélico o algo así como Psych Pop, una oda al polo sur o el “himno de Julio de 1989”.

Mi primer vehículo fue una especie de MacLaren para padres e hijos de clase obrera, y mi primer automóvil… fué un coche de choque. Como no me acuerdo de los días de MacLaren y pañales, cambio de estrategia y cierro los ojos para escuchar el álbum. Con el bolsillo lleno de fichas me imagino a los 12 años en la feria de las fiestas de la localidad, en la pista de coches de choque. Suena la bocina y la primera ficha que entra es “Draw(in)g To A (W)hole”, con ánimo guasón inicio la típica maniobra de inicio de un viaje elíptico, esquivando los choques para contemplar esa danza adolescente de indivíduas e indivíduos bajo los efectos de los cambios hormonales, sobre el caparazón esas peculiares tortugas de vivos colores. Carcajadas, ecos por todos lados de gritos de histeria y felicidad. A esa edad se ve la realidad con otros colores, como con una lente rusa de esas de plástico. Gira el plástico sobre su propio eje y suenan canciones sencillas que son perfectas para cualquier momento, una detrás de otra, y me emociono sin disgusto. Se trata de una banda de culto, una y otra vez versionada por Pavement, Superchunk, Kinski, entre otros.

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